miércoles, 30 de diciembre de 2015

LA NUEVA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

La versión castrista del documento ha sido concebida para imposibilitar el diálogo

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Eleanor Roosevelt declaracion universal de los Derechos Humanos

Eleanor Roosevelt con la Declaración Universal de los Derechos Humanos (foto tomada de internet)



LA HABANA, Cuba.- Hasta hace unos pocos años atrás, el 10 de diciembre pasaba en Cuba por debajo de la mesa, como se dice en el lenguaje popular, pero en la actualidad los medios de prensa del país recogen diferentes actividades de esta fecha. Ninguna de ellas contestataria, claro está.

Lo más interesante de esta novedad es el enfoque –se puede decir virtual– que le da el régimen a lo que significan los derechos humanos, que dista de ser parecido a los 30 artículos de carácter civil, político, social, económico y cultural, que componen la Declaración Universal suscrita por la Asamblea General de la ONU en 1948. Todo parece indicar que han reescrito este documento histórico.

El Noticiero Nacional de Televisión de las ocho de la noche, conocido como “El Estelar”, mostró un trabajo periodístico –en ocasión de la fecha– que hacía referencia a niños con problemas visuales y la atención que reciben desde el punto de vista educacional y médico, exponiéndose que la educación y la salud son los derechos humanos que defiende “Cuba”; como si no fuera una obligación del régimen brindar ambos servicios que tiene totalmente monopolizados.

Pero lo mismo repitió el periódico Granma, en una entrevista al Fiscal General de la República, Darío Delgado Cura, quien respondió a una pregunta sobre el particular: “baste destacar al menos tres grandes conquistas: el acceso universal a la educación, las potencialidades del sistema de salud pública y la seguridad ciudadana”.

Al día siguiente, el 11 de diciembre, de igual forma el Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba publicó una noticia sobre la celebración de la efemérides por parte de las féminas, en la sede de la la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU). El régimen considera la ACNU como la plataforma que reúne a las organizaciones de la sociedad civil en la isla.

En el panel se comentó sobre las diversas leyes, medidas legislativas, judiciales, así como programas sociales dirigidos a la mujer, y como es natural, a defender sus derechos humanos.

También tuvo su aporte la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que declaró en la sesión plenaria de la Asamblea General de la ONU, en saludo al 20 aniversario de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, a la pobreza y el hambre como las peores violaciones de los derechos humanos.

Cuando se tiene la costumbre de seguir los acontecimientos que detalla la prensa cubana, en cualquiera de sus modalidades, hay que hacer un gran esfuerzo asimilativo, si se conoce lo que en realidad sucede en el país, en particular con la oposición interna.

Aunque el preámbulo que precede este documento legal no forma parte de los 30 artículos que lo integran –considerados básicos– ni es obligatorio su cumplimiento según se acepta, sí se emplea para el análisis e interpretación de las intenciones de la Carta. Por lo tanto constituye una importante fuente hermenéutica y de síntesis; en particular porque también fue redactado al final, cuando ya eran conocidos todos los derechos que serían incluidos en el texto definitivo.

Es por eso que cuando en el preámbulo se dice que se considera esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión, le da la razón a los que disienten para que traten al menos de manifestar su desacuerdo con la dictadura.

Sin dudas, a pesar de lo que declaró el Fiscal General de la República, los que se oponen al régimen no son parte de la protección de los derechos humanos que dicen apreciar y mucho menos de lo que han dado por llamar la “esencia” misma de la Revolución, a no ser que sea una esencia muy barata y cuando se destapa se evapora.

Siempre le es socorrida a todos los “dirigentes totalitarios” la frase de José Martí: “Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. Pero cómo se puede pensar que esto se cumple si utilizan la bandera, nuestra enseña nacional, como pantalla para tapar de las cámaras de los que filman el momento en que se arresta un disidente, e incluso se la restriegan por la cara.

Cuando expresan que: “La obra de la Revolución está impregnada de profundo humanismo y preocupación porque a cada persona se le respeten todos sus derechos”, solo se entiende si se añadiera que para el régimen los disidentes no son personas, solo cadáveres sociales; que fueron muertos y enterrados por pensar diferente y oponerse a la desvergüenza que ha resultado la mal llamada Revolución.

Para la dictadura que detenta el poder en Cuba existe una nueva versión de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que ha sido concebida con el objetivo de imposibilitar el diálogo con todo el que quiere hablar sobre el tema; ejemplo de ello son la Unión Europea y los Estados Unidos de América, los que no han conseguido ningún adelanto sobre el particular.

Las 11 Damas de Blanco que consiguieron llegar el pasado 10 de diciembre a una convocatoria que se hizo para asistir a la calle 23 y L en el Vedado, donde está ubicada la heladería Coppelia, solo querían demostrar que apoyan lo que se acordó por los países firmantes de la Declaración. Allí las esperaban las “turbas” que el régimen llama “pueblo enardecido”, pero también estaban extranjeros y periodistas de diferentes agencias de prensa acreditadas en Cuba, los que pudieron filmar y poner a consideración del mundo cómo se vela en la isla por los Derechos Humanos.